El rol de la mujer de Iber Pérez Corradi fue clave para su identificación

María Gladys Delgado Britez tuvo un rol fundamental en la vida de su esposo Ibar Pérez Corradi. No sólo porque fue la mujer con la que el presunto autor intelectual del Triple Crimen de General Rodríguez se casó y tuvo dos hijos; sino también porque colaboró, de alguna forma, en la captura del hombre que la justicia argentina buscaba desde 2012.

Ese año, Pérez Corradi conoció a María, de 23 años y nacionalidad paraguaya. Había escapado al país vecino para escapar de la justicia argentina, que lo acusaba de las muertes de Damián Ferrón, Sebastián Forza y Leopoldo Bina. El mismo crimen por el que habían quedado en prisión los hermanos Cristian y Martín Lanatta, junto a Víctor y Marcelo Schillaci.

A fines de 2013, poco después de conocerse, ella quedó embarazada de su primera hija. Para esquivar a las fuerzas de seguridad, Delgado Britez la inscribió como hija de madre soltera ante las autoridades paraguayas.

Por esa época, Pérez Corradi usaba como aliases Walter Miguel Ortega Molinas o José Luis Fernández, pero prefería llamarse José Luis para su familia.

Según la policía paraguaya, María Gladys Delgado Britez fue a buscar a su marido a la comisaría donde estaba detenido, y preguntó por él usando su nombre real.

La pareja tuvo a su segundo hijo en febrero de este año. Pérez Corradi habría intentado usar a sus hijos para argumentar un arraigo en Paraguay, y así para litigar sobre los crímenes sin ser extraditado a Argentina. Sin embargo, los problemas de salud de su segundo hijo comenzaron a afectarlo, como comentó su abogado argentino, Carlos Broitman.

Pérez Corradi llevaba una vida lujosa junto a María en un barrio de clases altas en Ciudad del Este. Desde setiembre del 2015 hasta febrero del 2016 se instalaron cómodamente sobre la calle Ybytyruzú, con muralla alta y cerco eléctrico.

Se sospecha que el prófugo pagaba unos 100.000 pesos mensuales de protección a la Policía Nacional paraguaya. ¿De dónde sacaba el dinero? Según fuentes de inteligencia, continuaba en el negocio de la efedrina, asociado a un hombre de origen chino para traficar la sustancia desde ese país.

Tras cuatro años prófugo y usando nombres falsos, Pérez Corradi fue capturado por las autoridades paraguayas. Tenía limadas las huellas dactilares, un servicio por el que habría pagado unos 50.000 dólares, según informó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en la conferencia de prensa que brindó esta tarde.

Ahí volvió a entrar en escena su esposa. Delgado Britez fue a la comisaría a donde había quedado detenido y preguntó por su marido usando su nombre verdadero: Ibar Pérez Corradi.

María se acercó a la comisaría de Ciudad del Este en la que estaba detenido su marido y preguntó, usando el nombre completo de él, si se encontraba detenido en aquel lugar. Esto, explicó Bullrich, fue una de las pruebas que ayudaron a ratificar la identidad del prófugo.

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