¿El GPS nos debilita el cerebro?

Así lo corrobora un libro reciente que profundiza en cómo el GPS nos ha cambiado la vida, donde el autor se hace eco de las investigaciones psicológicas que afirman que su uso continuado altera la estructura cerebral.

Con la tecnología GPS, no necesitamos recordar un código, planear una ruta u orientarnos. Sólo seguir instrucciones de la señal azul. El hipocampo, el área del cerebro cuyas principales funciones son la consolidación de la memoria y el aprendizaje, se relaja porque le ahorramos trabajo. Y se debilita.

El hipocampo de nuestro cerebro, el cual nos ayuda a la consolidación de la memoria y el aprendizaje, con el uso del GPS se relaja  y se debilita

Lo demostró un estudio de la Universidad de Londres sobre los taxistas del Reino Unido. Analizaron el cerebro de 79 taxistas jóvenes durante cuatro años y los resultados confirmaron que había una relación directamente proporcional entre la cantidad de años que los conductores habían trabajado, el tamaño de sus hipocampos y la cantidad de materia gris, que resultó ser mayor que la del promedio de las personas. No es que los taxistas sean más inteligentes que los demás, sólo que tienen mayor capacidad de ubicarse en el espacio. Y no nacieron con esta característica, sino que se la dieron los años de conducción sin GPS.

Esta investigación concuerda con las ideas del teórico evolutivo y divulgador Richard Dawkins, que sugiere que el estímulo decisivo para que el cerebro de nuestros antepasados creciera diferenciándonos del resto de los simios fue, precisamente, la capacidad de dibujar mapas. Los conceptos de escala y espacio, según Dawkins, fue lo que estimuló la expansión y el desarrollo del cerebro humano.

 

 

Fuente: El Mundo

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