A 40 años de la muerte de «Ringo» Bonavena

A «Ringo» lo bajaron del ring hace cuarenta años: le colgaron los guantes con anticipación y de un escopetazo directo al corazón. No estaba en el esplendor de su carrera, es cierto, pero su irreverente popularidad lo mantenía en la cima. Lejos de la Argentina, en donde el mito todavía latía, la vida de Bonavena transcurría en el trailer que alquilaba en Lockwood, Nevada. Noche, mujeres, juego y un letal vínculo con la mafia siciliana.

Noches de casinos e incluso un matrimonio por conveniencia con una “drink girl” de un prostíbulo local condimentaban la caída en desgracia del hombre que seis años antes le había espetado un “chicken” (gallina) a Muhammad Alí en el emblemático Madison Square Garden de Nueva York, por entonces conocido como Cassius Clay. Esa noche fue por todo, pero se quedó sin nada: perdió por un knock out técnico y sumó así una de las nueve derrotas que acumuló en su carrera profesional.

Mujeres, casinos y el vínculo con un poderoso hombre de la mafia siciliana sellaron su destino.

“El día de su muerte, Oscar me llamó. Lo noté preocupado”, recordó tiempo después su viuda, Dora Raffa, quien pese a estar separados se comunicaba tres veces por semana con él. Desde Estados Unidos, “Ringo” le había prometido viajar a la Argentina cuatro días después. “Me aclaró que antes tenía una cosa que arreglar, pero que no le avisara a nadie porque no quería preocupar a su gente”, sumó.

Lo que Dora no sabía es que a Bonavena lo tenían entre las cuerdas. Su destino quedó sellado en febrero de 1976, cuando su carrera profesional quedó en manos de Joe Conforte, un siciliano de 56 años dueño del prostíbulo Mustang Ranch, en el que pocos meses después el boxeador encontraría la muerte.

Ringo, en números: 58 peleas ganadas, 9 perdidas y un empate.

Por los antecedentes legales de Conforte, quien asumió el rol público fue su mujer, Sally Burguess Conforte, con quien Bonavena mantendría una relación que, según se rumoreaba en Nevada, iba mucho más allá de los negocios. El triángulo amoroso se sostendría por poco tiempo y el primer indicio de la tragedia que se cocinaba en Nevada tuvo lugar el 15 de mayo, cuando Conforte ofreció una fiesta para inaugurar el tercer local de su prostíbulo. Prometía sumar 72 nuevas chicas. Fue, según testigos, una extraña fiesta legal.

Nadie sabe qué fue lo que originó la pelea, pero «Ringo» terminó boxeando a Willar Brymer, el guardaespaldas privado de Conforte. En el piso, humillado y con el aval de su jefe, el hombre no tardó en vengarse: al día siguiente ingresó al trailer del boxeador y le prendió fuego hasta el pasaporte. Bonavena partió junto a Sally rumbo a San Francisco para renovar su documentación y cumplir la promesa que le había hecho a Dora: regresar a la Argentina para celebrar el cumpleaños de su ex mujer.

El boxeador tenía previsto regresar a la Argentina cuatro días después de su muerte.

El viaje lo hicieron con custodia policial. Tras el incidente, Sally denunció haber recibido amenazas telefónicas. Pero tenían que regresar a la ciudad en la que mandaba Conforte y, tal como le había anticipado a Dora, “arreglar una cosa”: obtener una copia de su contrato. “No lo dejaron entrar. Hubo empujones entre él, Brymer y un par de guardias”, recordó tiempo después Juanita Retrepo, una empleada del burdel.

"Chicken", le gritó a Muhammad Alí antes de la pelea en el Madison de NY.

«Chicken», le gritó a Muhammad Alí antes de la pelea en el Madison de NY.

El boxeador se fue, pero volvería a las seis de la mañana. Lo que sucedió en esas horas y la motivación de su regreso todavía es un misterio. ¿Por qué dejó el casino Harrah’s en el que estaba jugando? Hay quienes sostienen que le tendieron una trampa y le prometieron la entrega de la copia de su contrato. Pero la realidad fue otra: Brymer lo esperaba y le prohibió el ingreso.

Los gritos sólo se diluyeron cuando el balazo de la Remington 30-06 impactó de lleno en el pecho de Bonavena. Quedó tendido en la calle: su último knockout. Tras la ejecución a sangre fría, Brymer regresó a la cocina y desayunó tranquilo leche con cereales. “Le dije que se quedara quieto. Metió la mano en la bota, tenía un arma y le tiré”, se justificó ante el resto de los empleados. El revólver calibre 38, para muchos plantado, fue encontrado en su bota izquierda, cuando Ringo era bien conocido por su derecha letal.

Sus restos fueron despedidos por más de 100 mil personas.

Al guapo lo bajaron del ring a los 33 años, muy lejos de su Parque Patricios natal. El mismo cuerpo que yacía tendido en una callecita de Reno fue velado cinco días después ante más de 100 mil personas en el Luna Park. Veinticuatro años después, su asesino fue encontrado muerto en la casa de un amigo. Nadie reclamó el cadáver.

Fuente: Bigbangnews

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